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“Uno puede estar cierto de que escribe en verso, mas nunca puede estar cierto de que escribe poesía"

  • Foto del escritor: Victoria Ramírez Llera
    Victoria Ramírez Llera
  • 6 ago 2018
  • 8 Min. de lectura

Armando Uribe Arce
Ilustración: Pancho Tentáculos

Claustro, catolicismo, versos, luto, Dios, Derecho, París, belleza, exilio, odio, rabia, ironía, diplomacia, sarcasmo, muerte… El mundo pasado y presente de Armando Uribe puede sintetizarse en esas palabras, que desfragmentan al personaje ícono que ha representado uno de los grandes referentes vivos de la poesía chilena. Pero tiene mucho más que decir. Acá, algunas de esas impresiones. Sobre todo de la poesía, la literatura y su papel en la sociedad de hoy.


Llegar a Armando Uribe no es una tarea fácil, menos desde que su enfermedad –la claudicación intermitente- lo mantiene en cama todo el día. Durante esas horas, escribe. O lee. O hace breves excepciones para hablar con uno que otro periodista que se acuerda de él y busca una cuña, una reflexión o un exabrupto de su parte.

Al otro lado del teléfono, su voz suena grave, seria, casi enojada; como si la llamada número mil para pedir una breve entrevista no fuera más que una molestia, una insolencia. Y probablemente lo sea, porque con más de 80 años y tanto libro publicado, el autor de “Odio lo que odio, rabio como rabio”, “Feo” y “El Fantasma Pinochet”, se sentirá con todo el derecho a exigir que nada perturbe su paz. Sin embargo, accede a compartir sus impresiones en una conversación que no le hace el quite a nada y que desmenuza la literatura en tanto arte y oficio en nuestro país.


¿Dónde está la literatura?

Para quien escribe en castellano y en un país que se llama Chile, que es una periferia, el día a día expresado en literatura, usa las palabras que la lengua propone o dispone para decir lo que uno cree verdadero, para decir la verdad sobre cualquier cosa.


Y la poesía, qué es, de qué se compone: de palabras, de lenguaje, de experiencia…

Lo que yo creo respecto de lo que yo escribo, es que yo escribo en verso. Lo que quiero decir, porque me parece interesante, bonito incluso, usaría la gran palabra, no la belleza, sino lo verdadero para la persona humana falible y precaria.


¿Precaria en qué significante?

Precaria explicaría el porqué yo hablo de verso y trato de evitar, en mi caso, el llamarlo poesía; porque uno puede estar cierto de que escribe en verso, por las características que tiene la disciplina de la versificación, pero nunca sabe ni puede estar cierto de que escribe poesía. Eso -respecto de lo propio y también de lo de otros-, solo se llega a saber después de muerto, si es que lo que se escribe y por generaciones sucesivas, cuánto dura aquello que está escrito en verso. No se puede, contemporáneamente a lo escrito, saber si hay verdaderamente poesía en eso que está escrito en verso. Yo eso lo aplico también a los autores que han tenido o tienen celebridad durante sus vidas; yo considero que, en el fondo, ninguno de ellos puede estar completamente convencido de que su obra alcanza la poesía en los versos que escribe.


Entonces para que aparezca la poesía, se necesita la muerte…

Exactamente. No es necesario que el tema de lo escrito sea la muerte, pero para la vida del humano la muerte está presente justo desde el inicio de la vida, y cuando digo inicio no hablo solo del nacimiento, sino desde que se es embrión en el útero materno, desde entonces, junto con la vida, está la posibilidad de que ella cese, porque efectivamente los humanos, como todas las demás creaturas vivas en este mundo y este cosmos, van a terminar, ninguna de ellas tiene promesa de inmortalidad física. Otra cosa es que alguna religión -específicamente en mi caso la cristiana católica, de la iglesia de Roma, con todos sus dogmas y costumbres- prometa la sensacional promesa de la resurrección de la carne, que para quienes se salven, significa tener, luego de muertos, cuerpos gloriosos. Ahora, yo creo, no es que sea una creencia científica sino solo religiosa, que la carne de los seres humanos es el cuerpo y la psique, incluyendo en la psique no solo la conciencia sino también el inconsciente de los humanos.

En cuanto a la poesía creo firmemente, por lectura y experiencia también, que la poesía que pueda haber en los versos que se escriben es principalmente la mayor fuerza o carga o energía de inconsciente que tiene aquello escrito. A la vez quiero aclarar que no creo yo que la poesía solo está en los versos. Creo que hay poesía, puede haberla, en la prosa y en cualquier otra manifestación de los seres humanos expresándose en términos que puedan ser recibidos por otros. Ahora, creo que la poesía en la prosa no depende de lo que llaman prosa poética, que es, parece, por convención, aquella prosa en la cual se utilizan ciertas palabras que parecen, como si fueran poesía, pero son palabras nomás... Yo creo que he encontrado, en mi experiencia de lector, algunos diálogos, en novelas por ejemplo de Balzac o para seguir hablando de franceses, de Stendhal, he encontrado verdadera poesía en unas pocas frases de un diálogo.


A pesar de lo que hablamos de la poesía y la muerte, ¿se puede aventurar algún buen referente más actual?

No. Hay que esperar el paso por el tiempo y que otros sepan si había en lo que se escribe valor o no. No se puede juzgar durante la vida. La sola duración prolongada en el tiempo significa algo, tiene un sentido positivo de aquello que estamos hablando, como valor, pero solo eso llega a saberse cuando ya no están vivos los autores. Le voy a dar un ejemplo preciso: la poesía de un gran autor del siglo XX, en castellano, que es el chileno Neruda, resulta que en vida misma del autor, no puede en mi opinión haberse sabido, ni que él mismo supiera, qué es lo que podría tener más valor como poesía sino que yo creo que con el tiempo ya transcurrido se puede sostener que donde hay más poesía en la obra de Neruda es en las primeras dos Residencia en la Tierra; eso no significa que no haya en otras partes pero aquellos dos libros contienen la máxima carga de inconsciente en primer lugar y de poesía en sus obras.


Y Nicanor Parra…

Resulta que yo tengo opinión, habiendo leído toda la obra de Parra en la medida que iba saliendo, apareciendo los libros y habiéndolo conocido cuando él era relativamente joven y yo tenía menos de 20 años, pues bien, yo considero que el éxito, celebridad o notoriedad que tenga en un país como Chile, más que en otras partes del mundo, porque yo le señalo que estando, por ejemplo en París y estando también Parra, en una reunión francesa organizada por el Ministerio de Cultura que se llamaba “Las bellas extranjeras”, (aludiendo a las letras); resulta que estaba Parra ahí y recitó y qué se yo, y la verdad es que no tenía prácticamente entrada, ni la validación de importancia que le podrían atribuir las personas que oigan esto, no produjo ninguna impresión mayor, de modo que no hay que engañarse, creer que porque resuena ese nombre injustificadamente, de una persona que por lo demás entiendo que pasó los 95 años, que es muy longevo, veterano, pues bien, la aceptación que tenga en el propio país no significa que la pueda tener en cualquier otra parte ni significa también magnificar en vida todavía, la obra realizada. Yo creo que la obra importante de Parra, esto es opinión personal que he dado en público alguna vez, está en los poemas del libro Poemas y Antipoemas, del año 54 y en algunas poesías más de Parra sucesivas, pero no hay poesía verdaderamente en la mayor parte de las cosas que dice que escribe breves, que son en realidad chistes y la mayor parte de las veces son chistes malos (énfasis en la palabra "malos").


Los Artefactos…

Por cierto, ¡son leseras nomás!, otra cosa es que tengan notoriedad o celebridad (pero) son frases tontas que se refieren a hechos efectivos, incluso políticos, que caen bien puestas en los periódicos, pero son frasecitas nomás, chistes malos, “la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”, son leseras; de modo que no hay que creerse el que la celebridad que tenga en vida sea una cosa que valide todo lo que ha escrito como poesía, ¡de ninguna manera!


¿Es posible que la poesía como la hemos entendido en esta conversación sea instalada?

Dudo mucho que lo logren jamás… Son muy pocas las personas que pueden opinar sobre los valores literarios y de poesía en este caso, que contengan los escritos. Ahora, voy a hacer un paréntesis: había históricamente durante casi mil años, una civilización que fue llamada occidental cristiana; que por razones históricas, políticas o económicas llegó a extenderse principalmente a través de la tecnología y la tecnocracia, al globo terrestre. Eso ocurrió principalmente entre los siglos XIX y XX. Esa civilización occidental cristiana se fue disolviendo, disgregando. Después de la Primera Guerra, en el siglo XX, aparece un libro notable que se llama “La decadencia de Occidente” de Spengler y en el mismo 1920, un gran escritor francés llamado Paul Valéry, publica un ensayo que comienza diciendo que con la primera guerra mundial recién terminada nos hemos dado cuenta de que esta civilización es mortal y está en decadencia. Las obras creadas durante esta época van mostrando la disgregación cultural en cuanto a lo considerado bello o valioso en los siglos anteriores; por ejemplo, el cubismo, para señalar una demostración de arte visual plástico que contradice en gran parte las normas o modelos que había en Europa por lo menos, sobre la belleza visual y plástica.

Con la Segunda Guerra Mundial, que termina con el uso de armas de destrucción masiva por primera vez en la historia por parte de EEUU, termina definitivamente la civilización occidental cristiana; y lo que hemos vivido desde esa fecha, del año 45 (yo tenía 12 años entonces), son estos 68 años de una seudocivilización encabezada por EEUU, que consiste principalmente en barbarie tecnológica manipulada y manejada por tecnócratas y eso es lo que ha vivido en todos los campos, no solo en la economía o tecnología, sino que en todos los campos, incluyendo los culturales. Vivimos en barbarie tecnológica manipulada por tecnócratas y no en una verdadera cultura, es una seudocivilización y en ella estamos, de modo que es un tiempo muy malo para mejorar las cosas en términos de cultura y de literatura, es la peor de las épocas posibles.


Suena terrible… ¿hay alguna escapatoria, escribir puede ser una escapatoria?

Yo no diría escapatoria… si hay necesidad de parte de lo que escriben de lo que realizan al escribir, por lo menos se mantiene la capacidad colectiva, mostrada por unas minorías, de que se puede escribir literatura, pero eso no significa de ninguna manera que se garantiza el valor de lo escrito. Hay épocas que son muy malas y ésta es una de ellas. Ahora, lo que dicen la publicidad, la propaganda y los intereses económicos para magnificar lo que está ocurriendo, por ejemplo en el mundo de los libros, que es un negocio por cierto, eso son puras mentiras, el valor de lo que se realiza es muy inferior a otras épocas, incluso a épocas anteriores a la nuestra. No hay grandes obras literarias, por mencionarle algo, no hay grandes novelas desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora, comparables a las que había en la primera mitad del siglo XX y por cierto a las que había en el siglo XIX, son muy inferiores.


El tono de Armando Uribe ha pasado por la apatía, la exaltación, el enojo y el entusiasmo en casi 33 minutos de conversación. Cada una de sus respuestas destila una franqueza que en estos tiempos de cinismo se echa de menos. Esa franqueza de quien no tiene nada que pedir ni que perder. El diálogo concluye con un “no veo para qué le puede servir” todo lo contado. Juzgue usted, querido lector, si sirve o no sirve.

*Entrevista hecha en 2013 para un proyecto que murió antes de nacer.


Créditos ilustración: Pancho Tentáculos - Instagram: @pancho_tentaculos


 
 
 

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